Y mientras tanto…

Y mientras tanto, giramos 
como una peonza sobre un eje 
que somos nosotros mismos, ahí estamos, 
creyendo que somos el centro de todo, 
que lo demás gira a nuestro alrededor 
cuando es al revés, basta que paremos un momento, 
descubriremos otra realidad. 
Unos dirán que no es real, 
que es una fantasía, 
pero incluso la fantasía es real 
por existir ella misma. 
No nos dejemos llevar por lo que vemos y sentimos, 
es importante, 
debemos separarnos un poco y mirar
de otro modo, basta mirarse las manos 
para saber si estamos soñando, 
si las vemos un sueño no es.

Alma

“Parece…no, estoy seguro…mi alma se oscurece…hace tiempo que lo siento, creo que se acrecienta con el paso del tiempo, es una sensación como de frío que solo dura un instante, y a la que te acostumbras enseguida…eso es lo que más miedo me da…antes era una intuición, una sensación vaga, sugestión…pensaba…esta mañana, al levantarme, sentí su peso…así es, cada vez pesa más, cada vez es más difícil de llevar…lo curioso es que cada vez se hace más pequeña, como un pequeño agujero negro con su particular horizonte de sucesos, su punto de no retorno, a partir del cual no hay salvación posible…mi alma se oscurece, ya la siento más…y la noto menos…”

Silueta

“Silueta conocida, silueta desconocida…silueta que rompe la serie, silueta que ocupa (busca) su lugar…silueta habitual, silueta gris…silueta reposada, silueta incómoda dentro y fuera…silueta inmóvil, que ve, que siente, que ya no quiere sentir más…”

Refugio

“Refugio para la mente, aislado del monstruo urbano, del ruido social, donde vagar sintiendo, donde descansar el alma…volver a un estado anterior, a un estado mas puro…”

Cercanas compañías

“Cercanas compañías que no acompañan, que no nos escuchan, ni no nos oyen siquiera, que hacen que nos sintamos mas solos, compañías convencionales, diarias, siempre suyas, constantes en su no avanzar…”

“Me siento hoy…”

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“Me siento hoy vencido, como si supiera la verdad.

Me siento hoy lúcido, como si fuera a morir

y no tuviera más hermandad con las cosas

que una despedida, y esta casa y este lado de la calle se convirtieran

en la hilera de vagones de un tren cuya partida silba

dentro de mi cabeza”

Fernando Pessoa