Tu mar

Ya toca el sol las olas,
desde el puerto solo veo
nubes en un océano sin agua,
espuma de un mar seco
que me salpica la cara
como látigo de cuero;
la tarde renquea, tarda
en decidir cuándo marchar,
pidiendo la luna permiso
para encenderte un fanal;
y dices que eres real,
que lo eres porque te veo,
no sabes que mis ojos ya
no ven los luceros,
solo recuerdos de postal,
quejidos en blanco y negro,
para seguirte me quedo,
solo quiero ver tu mar.

Si ves una luz…

«Como dice la introducción a Espacio en Blanco, «Solo desde la más completa oscuridad puede volver la luz»; a veces, tenemos que bajar hasta el fondo para tomar impulso y salir con fuerza, bastará una pequeña luz que nos guíe y desear hacerlo…

La oscuridad no es mala «per se», pero permanecer mucho tiempo en ella si puede serlo, el ser humano no está hecho para la oscuridad, necesita la luz; cuántas veces decimos que nos hemos visto arrastrados a ella cuando, en realidad, nos hemos dejado caer…

Si ves que una luz atraviesa por delante de ti, síguela o, al menos, fíjate hacia donde se dirige, ya tomarás ese camino después…»

Sin mirar atrás

«Seguir adelante sin mirar atrás, a veces, o muchas veces, es lo mejor…pero no siempre, cuando ese «adelante» se convierte en excusa, en huída…cuando atrás dejamos tristeza y pesar que podíamos haber remediado con un poco de esfuerzo, cuando perdemos la empatía (cuánto hablamos de ella y qué poco la usamos) y, aún así, sabemos que continuar no es la opción…a veces hay que permanecer y, si ya hemos partido, volver por un tiempo…al menos intentarlo…»

No está claro…

«No está claro el camino a seguir, es fácil perderse, tropezar, no está claro donde comienza y donde termina, será cuestión de seguir caminando aunque nos lleve toda la vida…»