Interior

“La belleza interior es, a menudo, oscura, con zonas difuminadas, incómoda incluso; la belleza interior, ya de por sí, es esquiva, se oculta y se disfraza. Llegar a ella supone un gran esfuerzo y, en ese caso, tratar de sacarla al exterior se convierte en una prueba de resistencia, el fracaso abunda pero, algunas veces, se consigue, entonces lo oscuro se vuelve luz resplandeciente, una luz que toca el alma y nos eleva”.