El bosque

A veces, un árbol, o varios, nos impiden ver el bosque, unas veces son árboles que crecen silvestres, otras fueron plantados por otros, y otras, aún siendo pocas, y por desgracia, somos nosotros los que los ponemos ahí; no nos sirve con ponernos un velo delante de los ojos, ya ponemos un árbol entero con tal de no ver el bosque, que felices estamos contemplando nuestro árbol, que plácidamente, ignorantes, vivimos… el bosque sigue existiendo pese a nuestros patéticos actos y, no olvidemos, que seguimos quedándonos fuera del bosque.

Encerrados

«Abrimos los ojos (cuando el cerebro dice que debemos abrirlos, si, pero bueno, supongamos que somos nosotros los que decidimos) y tratamos de enfocar la mirada, vemos la perenne e impasible reja, barrotes fuertes, nos sentimos encerrados…decidimos que es así. El primer paso para ser libres es mirar alrededor y elegir camino.»

«La nostalgia…»

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«La nostalgia que la mente aflige

no es mía ni del pasado conocido,

sino de quien habito

tras de los ojos ciegos.

Nada, salvo el instante, me conoce.

Mi mismo recuerdo no es nada, y siento

que quien soy y quien fuí

son sueños diferentes»

Fernando Pessoa

 

Noche

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«La noche se apaciguaba como en un claustro,
Y mis ojos en la oscuridad barruntaban tus pupilas, Y yo bebía tu aliento, ¡oh dulzura! ¡oh veneno!
Y tus pies se adormecían en mis manos fraternales. La noche se apaciguaba como en un claustro»

 

Las Flores del Mal

Baudelaire