Camino pródigo

Cálzate las botas y al paso,
hasta el horizonte allá,
si no inicias el camino
no llegarás jamás.

Ahora te das cuenta
fijando la mirada,
que aquella línea final,
aquella línea lindera
se mueve a tu compás.

Por detrás no viene nadie,
a nadie dijiste que te marchabas,
que a buscarte ibas aquella tarde,
que te encontraste,
que solo un poco moriste,
salvaste lo que pudiste
y el resto dejaste.

Es el camino pródigo,
donde el tiempo prestado
junta extraños vecinos
para hacer el viaje a tu lado.

Silencio

“6 de la mañana, salgo de casa a pasear con mi perro, aún está oscuro, ni siquiera se vislumbra el amanecer, camino como un autómata por una senda prefijada, no veo a nadie pero mi cerebro pone en mis ojos una película de seres caminando en todas direcciones, me siento acompañado…

…en unos momentos, mi cuerpo empezará, como ha hecho estos días anteriores, a recoger información a través de mis sentidos, mi corazón acelerará sus latidos, empezaré a oír sonidos que no existen, de una sensación de desasosiego pasaré a otra de nerviosismo, un estado que solo desaparecerá cuando vuelva a casa…al principio me costaba asimilar y entender qué me pasaba, ahora ya lo sé, ya sé lo que me sucede, lo que ocurre o, mejor dicho, lo que no ocurre…es el silencio…”