El invierno se alarga…

“Parece que el invierno se alarga, los rayos del sol apenas pueden con la oscuridad presente, el horizonte está cubierto de brumas impenetrables, no se acierta a adivinar qué hay más allá; caminamos con prisa, con urgencia, metemos las manos en los bolsillos y agachamos la cabeza, no nos miramos al pasar, solo queremos llegar a casa y encender la luz, una sola vela nos reconforta…

El cielo está oscuro, gris, se intuye que la luz tardará en llegar…parece que el invierno se alarga, pero siempre hubo una primavera tras él…”

Un día cualquiera de invierno

“Respiro agitadamente, el corazón acelera para bombear el rojo vivo, los ojos lagrimean, las venas se estrechan para no exponer la sangre, mis pensamientos se ralentizan, o son menos veloces, no sé…cuesta dar otro paso…lo doy…me pongo en modo automático esperando que se resuelva la situación lo mejor posible…aún no ha amanecido, y tardará en asomar la luz…hay sombras a mi alrededor que, según transcurre el tiempo, se definen perdiendo su esencia…solo los pájaros parecen vivos…es un día cualquiera de invierno…”

Un poco de…

“De vez en cuando, aún en estos días de otoño-invierno, días lluviosos, fríos, oscuros y ventosos…aún en estos días, es posible encontrar momentos de luz, de color y calor…, momentos que nos permiten recargar baterías y seguir adelante en espera de los primeros brotes de primavera…

Que paseis un buen fin de semana con un “mucho” de todo ello, de luz, de color y de calor. Un abrazo!”

Últimas

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“Las últimas, ya no están, fueron sustituidas por las que deberán afrontar el invierno, no volverán hasta primavera….ayer eran las últimas flores”

 

Esqueletos

Y cuando lanza Octubre su viento melancólico
Que despoja a los árboles en torno de las tumbas,
A los vivos, sin duda, encuentran bien ingratos
Por dormir tibiamente bajo sus cobertores,
Mientras que, devorados por negras pesadillas,
Sin agradables charlas, sin compañía en el lecho,
Esqueletos helados que trabajó el gusano,
Ellos sufren las nieves goteantes del invierno,
Y transcurrir el siglo, sin que amigos ni deudos,
Reemplacen los jirones que penden de sus verjas.

– Charles Baudelaire –