Tu alma

“No eres tú, no eres tú quién ha vuelto esta mañana, tu alma se quedó anoche en casa, esta mañana la he visto, y ella a mí, me ha mirado y ha hecho un pequeño gesto con la cabeza negando, un no lento y profundo…quise decir algo pero llegaste tu…cómo mirarte…cómo decirte…cómo…has dejado la puerta abierta al entrar, el frío se cuela en el interior y nos rodea, suave, meciéndonos, con caricias que estremecen, es temprano y tarde a la vez, no se puede volver a ser, tu alma lo sabe…pero tu no…tus ojos vacíos miran pero no ven, yo tampoco te veo ya, solo veo tu alma…tu alma que se quedó anoche conmigo…”

Un día cualquiera de invierno

“Respiro agitadamente, el corazón acelera para bombear el rojo vivo, los ojos lagrimean, las venas se estrechan para no exponer la sangre, mis pensamientos se ralentizan, o son menos veloces, no sé…cuesta dar otro paso…lo doy…me pongo en modo automático esperando que se resuelva la situación lo mejor posible…aún no ha amanecido, y tardará en asomar la luz…hay sombras a mi alrededor que, según transcurre el tiempo, se definen perdiendo su esencia…solo los pájaros parecen vivos…es un día cualquiera de invierno…”

Alma

“Parece…no, estoy seguro…mi alma se oscurece…hace tiempo que lo siento, creo que se acrecienta con el paso del tiempo, es una sensación como de frío que solo dura un instante, y a la que te acostumbras enseguida…eso es lo que más miedo me da…antes era una intuición, una sensación vaga, sugestión…pensaba…esta mañana, al levantarme, sentí su peso…así es, cada vez pesa más, cada vez es más difícil de llevar…lo curioso es que cada vez se hace más pequeña, como un pequeño agujero negro con su particular horizonte de sucesos, su punto de no retorno, a partir del cual no hay salvación posible…mi alma se oscurece, ya la siento más…y la noto menos…”

Brumas y lluvias

BRUMAS Y LLUVIAS

“¡Oh, finales de otoño, inviernos, primaveras cubiertas de lodo, Adormecedoras estaciones! yo os amo y os elogio
Por envolver así mí corazón y mi cerebro
Con una mortaja vaporosa y en una tumba baldía.

En esta inmensa llanura donde el austro frío sopla, Donde en las interminables noches la veleta enronquece, Mi alma mejor que en la época del tibio reverdecer Desplegará ampliamente sus alas de cuervo.

Nada es más dulce para el corazón lleno de cosas fúnebres, Y sobre el cual desde hace tiempo desciende la escarcha, ¡Oh, blanquecinas estaciones, reinas de nuestros climas!,

Que el aspecto permanente de vuestras pálidas tinieblas, —Si no es en una noche sin luna, uno junto al otro,
El dolor adormecido sobre un lecho cualquiera.”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

Brumas y lluvia

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“¡Oh, finales de otoño, inviernos, primaveras cubiertas de lodo, Adormecedoras estaciones! yo os amo y os elogio
Por envolver así mí corazón y mi cerebro
Con una mortaja vaporosa y en una tumba baldía.

En esta inmensa llanura donde el austro frío sopla, Donde en las interminables noches la veleta enronquece, Mi alma mejor que en la época del tibio reverdecer Desplegará ampliamente sus alas de cuervo”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Atardecer

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“Hace ya mucho que se puso el sol, dijo por fin; el prado está húmedo, de los bosques llega frío.

Algo desconocido está a mi alrededor y mira pensativo. ¡Cómo! ¿Tú vives todavía, Zaratustra?

¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué? ¿Hacia dónde? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿No es tontería vivir todavía? –

Ay, amigos mios, el atardecer es quien así pregunta desde mí. ¡Perdonadme mi tristeza! El atardecer ha llegado: ¡perdonadme que el atardecer haya llegado.”

Así habló Zaratustra

Nietzsche

Sin título

Descenso hasta una agreste playa, un tanto fría, cantábrica total;

al igual que sucede como cuando subes a una montaña, los problemas

se quedan abajo….aquí se quedan arriba, puedes liberar la

mente mientras estás ahí.

No he querido quitar todo el color para no enfriarla tanto.

 

Nikon Coolpix S8000      1/400     Iso 100       f 3,5