Era, sobre todo…

“Era, sobre todo, en verano, cuando los plomos de los techados se fundían cuando aquellos grandes muros ennegrecidos en tristeza abundaban, cuando la canícula o el brumoso otoño,
irradiaban los cielos con su fuego monótono,

y hacían adormecer, en los esbeltos torreones,
los vocingleros gavilanes, terror de los blancos pichones; estación de ensueño, en que la musa se engancha durante un día entero al badajo de una campana;
donde la melancolía, al mediodía, cuando todo duerme, el mentón en la mano, al fondo del corredor,
—la pupila más negra y más azul que la de la Religiosa de la que cada uno sabe la historia obscena y dolorosa—, arrastra un pie fatigado por precoces molestias,
Y su frente humedece aún la languidez de sus noches.”

Las Flores del Mal

Baudelaire

El final de la jornada

El Final de la Jornada

“Bajo una luz descolorida
Corre, danza y se tuerce sin razón La Vida, impudente y vocinglera, así, en cuanto en el horizonte

La noche voluptuosa sube, sosegándolo todo, hasta el hambre, borrándolo todo, hasta la vergüenza, El Poeta se dice: ¡”Finalmente”!

Mi espíritu, como mis vértebras,
Implora ardiente el reposo;
El corazón lleno de pensamientos fúnebres,

Voy a tenderme de espaldas envolviéndome en vuestros cortinados, “¡Oh, refrescantes tinieblas!”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

Silencio

“Bajo mis pies, sobre mi cabeza, por doquier, el silencio, El silencio que hace que uno quisiera huir,
El silencio eterno y la montaña inmensa,
Porque el aire está inmóvil y todo parece soñar.”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

La puesta de sol romántica

“¡Cuan hermoso es el sol cuando fresco se levanta, Como una explosión dándonos su buendía! —¡Dichoso aquél que puede con amor
Saludar su ocaso más glorioso que un ensueño!

¡Yo lo recuerdo!… Lo vi todo, flor, fuente, surco;
Desfallecer bajo su mirada como corazón que palpita… —¡Acudamos hacia el horizonte, ya es tarde, corramos pronto, Para alcanzar, al menos, un oblicuo rayo!

Mas, yo persigo en vano al Dios que se retira; La irresistible Noche establece su imperio, Negra, húmeda, funesta y llena de escalofríos;

Un olor sepulcral en las tinieblas flota,
Y mi pie miedoso roza, al borde del lodazal, Sapos imprevistos y fríos caracoles.”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

La puerta

“Que procedas del cielo o del infierno, ¿qué importa,

¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!

Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta

De un infinito que amo y jamás he conocido?”

– Las Flores del Mal –

Charles Baudelaire

“En una tierra…”

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“En una tierra crasa y llena de caracoles
Yo mismo quiero cavar una fosa profunda,
Donde pueda holgadamente tender mis viejos huesos y dormir en el olvido como un tiburón en la onda”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Noche

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“¡Cómo me agradarías, oh noche! ¡Sin estas estrellas Cuya luz habla un lenguaje conocido!
¡Porque yo busco el vacío, y el negro, y el desnudo!

Pero, las tinieblas son ellas mismas las telas donde viven, brotando de mis ojos por millares, Los seres desaparecidos de las miradas familiares”

Las Flores del Mal

Baudelaire

 

Almas

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“¡Lejos de los pueblos vivientes, errantes, condenadas, A través de los desiertos, acudid como los lobos; Cumplid vuestro destino, almas desordenadas,
Y huid del infinito que lleváis en vosotras!”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Sentido

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“A veces en un hermoso jardín donde arrastraba mi atonía, He sentido, como una ironía, al sol desgarrar mi pecho;

Y la primavera y el verdor
tanto han humillado mi corazón, que he purgado sobre una flor La insolencia de la Natura”

Las Flores del Mal

Baudelaire

 

Crepúsculo

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¡Recógete, alma mía, en este grave instante,
Y cierra tu oído a este rugido.
Esta es la hora en que los dolores de los enfermos se agudizan! La Noche sombría les agarra la garganta; concluyen
Su destino y van hacia la fosa común;
El hospital se llena de sus suspiros. — Más de uno
No llegará jamás en busca de la sopa perfumada,
AI rincón del hogar, de noche, junto a un alma amada.

Todavía la mayoría de ellos, jamás han conocido La Dulzura del hogar, ¡Jamás han vivido!

Las Flores del Mal

Baudelaire