“A pesar de…”

“A pesar de no haber llegado la primavera, la naturaleza que no entiende de fechas, nos regala pequeñas maravillas como ésta, pero debemos desconfiar, el invierno se guarda todavía un cartucho helado que dará al traste con los adelantados brotes, éste sol no es de esta estación…

Así nos sucede cuando, despreciando la lógica cerebral, dejando a un lado el pragmatismo vital, corremos al galope a lomos del corazón, iniciamos eufóricos una carrera alegre, no miramos hacia los lados, nuestro deseo es muy poderoso y nos arrastra de manera inmisericorde…no siempre terminamos esa carrera y, si lo hacemos, no llegamos al final esperado en la mayoría de las veces…correr no es malo, lo malo es caerse…pero, eso sí, lo habremos disfrutado como locos…”

La puesta de sol romántica

“¡Cuan hermoso es el sol cuando fresco se levanta, Como una explosión dándonos su buendía! —¡Dichoso aquél que puede con amor
Saludar su ocaso más glorioso que un ensueño!

¡Yo lo recuerdo!… Lo vi todo, flor, fuente, surco;
Desfallecer bajo su mirada como corazón que palpita… —¡Acudamos hacia el horizonte, ya es tarde, corramos pronto, Para alcanzar, al menos, un oblicuo rayo!

Mas, yo persigo en vano al Dios que se retira; La irresistible Noche establece su imperio, Negra, húmeda, funesta y llena de escalofríos;

Un olor sepulcral en las tinieblas flota,
Y mi pie miedoso roza, al borde del lodazal, Sapos imprevistos y fríos caracoles.”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

Brumas y lluvia

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“¡Oh, finales de otoño, inviernos, primaveras cubiertas de lodo, Adormecedoras estaciones! yo os amo y os elogio
Por envolver así mí corazón y mi cerebro
Con una mortaja vaporosa y en una tumba baldía.

En esta inmensa llanura donde el austro frío sopla, Donde en las interminables noches la veleta enronquece, Mi alma mejor que en la época del tibio reverdecer Desplegará ampliamente sus alas de cuervo”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Así tu alma…

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“Así tu alma que enciende
El ardiente rayo de las voluptuosidades
Se arroja, rápida y atrevida,
Hacia la amplitud de los cielos encantados. Luego, ella se derrama moribunda,
En una oleada de triste languidez,
Que por una invisible pendiente
Desciende hasta el fondo de mi corazón”

Las flores del mal

Baudelaire