Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.