Tu mar

Ya toca el sol las olas,
desde el puerto solo veo
nubes en un océano sin agua,
espuma de un mar seco
que me salpica la cara
como látigo de cuero;
la tarde renquea, tarda
en decidir cuándo marchar,
pidiendo la luna permiso
para encenderte un fanal;
y dices que eres real,
que lo eres porque te veo,
no sabes que mis ojos ya
no ven los luceros,
solo recuerdos de postal,
quejidos en blanco y negro,
para seguirte me quedo,
solo quiero ver tu mar.

Figuras

“Algunas fuertes, recias, decididas, vigorosas,
otras vacías, sin presencia, apenas un relieve, 
así como caminamos todos los días, 
días mejores y días peores, 
pero una parte la ponemos nosotros
independientemente de cómo nos traten las circunstancias, 
no podemos modificar todo a nuestro gusto, 
pero sí podemos hacer más casi siempre. 
Estas figuras no dejarán nunca de caminar hacia adelante, 
deberíamos hacer un poco como ellas, 
agachar un poco la cabeza, subir los hombros, 
y en marcha, 
la inercia nos ayudará a echar a un lado 
lo que no nos sea conveniente, 
la decisión mantendrá el paso firme”.

La maldición

De ojos ciega despertarás,
con las manos vueltas,
la cruz a cuestas
y los dientes rotos;
quemados ya los votos
desde dentro arderás,
y los nuevos salmos
clamarán los locos:

!Bendita tu eres, maldita serás¡
!Bendita tu eres, maldita serás¡

Todo es pasado

Todo es pasado, toda nuestra vida se fue, 
el futuro no ha llegado 
y el presente es pasado inmediatamente, 
así que solo nos vemos si miramos atrás; 
es el eterno juez, ya que nada lo cambiará, 
no valen las excusas, está todo dicho y escrito, 
todo registrado en la eterna memoria del tiempo. 
Pero, a dónde se va el pasado? 
En qué lugar queda guardado? 
El día que lo descubra me alcanzaré hasta allí
y tal vez cambie alguna cosa, 
porque estoy seguro de que no se borra, 
registrado queda para respirar de él cuando se necesite, 
muchas de sus obras podemos verlas aún ahora; 
y aunque no lo veamos, si notamos su peso, 
un peso abrumador, un peso que todos llevamos 
con mayor o menor dignidad, 
al final todo será pasado, 
no hay futuro del no ser.

Aquella tarde

Aún recuerdo aquella tarde
de poner cartas sobre la mesa,
de decir todas esas cosas
que pueden no decirse nunca,
de sinceridad abrumadora y dolorosa,
de mal trago y peor resaca,
de mirada al suelo,
de recelo por si mientes,
de consuelo y alegría,
de confirmación y asentimiento,
de aceptación,
de besos y roces,
de abrazos y viejas cartas.
Cuánto hubo de cierto,
no sé,
si todo o algo suficiente,
no quiero saber,
fue aguardiente que bajó rajando
y sanando subió hasta los dientes,
aún la recuerdo, vaya tarde,
allí estábamos,
aquí estamos.

Y mientras tanto…

Y mientras tanto, giramos 
como una peonza sobre un eje 
que somos nosotros mismos, ahí estamos, 
creyendo que somos el centro de todo, 
que lo demás gira a nuestro alrededor 
cuando es al revés, basta que paremos un momento, 
descubriremos otra realidad. 
Unos dirán que no es real, 
que es una fantasía, 
pero incluso la fantasía es real 
por existir ella misma. 
No nos dejemos llevar por lo que vemos y sentimos, 
es importante, 
debemos separarnos un poco y mirar
de otro modo, basta mirarse las manos 
para saber si estamos soñando, 
si las vemos un sueño no es.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Lágrimas

“Lágrimas de frío, de miradas
que recuerdan deseos ayer
firmes, ayer eternos,
miradas entre hojas secas y luces
tristes, en el pasado ancladas,
voces que poco a poco apagan
gritos que solo tu puedes ver
en el rincón en que solíamos
recordar cuando amanece,
donde se enciende el alma.
Momentos que reposan en blancas
hornacinas, cumplido el pago fiel,
empapados de llantos,
de promesas para volver,
lágrimas de inocentes niños
que no pudimos contener.”

Deshojar

“A veces me pregunto cómo ha llegado el mundo a estar como está ahora, porqué no es todo flores en lugar de tanta muerte y destrucción, cómo es que los humanos, si la Tierra fué una gran flor al inicio, jugamos a deshojar la margarita, cómo somos tan ingenuos de pensar que lo dominamos todo, mucho me temo que Gaia, su conciencia planetaria, al final de ese deshojar, no nos va a querer”

Rincón

“Algo que, pienso, nos falta hoy en día, con toda esta situación de pandemia y sus efectos en la economía, que ha de por sí no es muy boyante, es un toque zen en nuestra acelerada actividad social moderna, estar más en armonía con nuestro entorno, o modificar el entorno para acceder a ello, tampoco tenemos que aceptar per se todo lo que nos ofrecen como si de un dogma se tratara; tenemos que buscar o construir nuestro rincón de pensar, ese lugar al que acudir a buscarnos a nosotros mismos y, si es posible, encontrarnos, ser en definitiva”