Y mientras tanto…

Y mientras tanto, giramos 
como una peonza sobre un eje 
que somos nosotros mismos, ahí estamos, 
creyendo que somos el centro de todo, 
que lo demás gira a nuestro alrededor 
cuando es al revés, basta que paremos un momento, 
descubriremos otra realidad. 
Unos dirán que no es real, 
que es una fantasía, 
pero incluso la fantasía es real 
por existir ella misma. 
No nos dejemos llevar por lo que vemos y sentimos, 
es importante, 
debemos separarnos un poco y mirar
de otro modo, basta mirarse las manos 
para saber si estamos soñando, 
si las vemos un sueño no es.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Lágrimas

“Lágrimas de frío, de miradas
que recuerdan deseos ayer
firmes, ayer eternos,
miradas entre hojas secas y luces
tristes, en el pasado ancladas,
voces que poco a poco apagan
gritos que solo tu puedes ver
en el rincón en que solíamos
recordar cuando amanece,
donde se enciende el alma.
Momentos que reposan en blancas
hornacinas, cumplido el pago fiel,
empapados de llantos,
de promesas para volver,
lágrimas de inocentes niños
que no pudimos contener.”

Deshojar

“A veces me pregunto cómo ha llegado el mundo a estar como está ahora, porqué no es todo flores en lugar de tanta muerte y destrucción, cómo es que los humanos, si la Tierra fué una gran flor al inicio, jugamos a deshojar la margarita, cómo somos tan ingenuos de pensar que lo dominamos todo, mucho me temo que Gaia, su conciencia planetaria, al final de ese deshojar, no nos va a querer”

Rincón

“Algo que, pienso, nos falta hoy en día, con toda esta situación de pandemia y sus efectos en la economía, que ha de por sí no es muy boyante, es un toque zen en nuestra acelerada actividad social moderna, estar más en armonía con nuestro entorno, o modificar el entorno para acceder a ello, tampoco tenemos que aceptar per se todo lo que nos ofrecen como si de un dogma se tratara; tenemos que buscar o construir nuestro rincón de pensar, ese lugar al que acudir a buscarnos a nosotros mismos y, si es posible, encontrarnos, ser en definitiva”

Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.

Interior

“La belleza interior es, a menudo, oscura, con zonas difuminadas, incómoda incluso; la belleza interior, ya de por sí, es esquiva, se oculta y se disfraza. Llegar a ella supone un gran esfuerzo y, en ese caso, tratar de sacarla al exterior se convierte en una prueba de resistencia, el fracaso abunda pero, algunas veces, se consigue, entonces lo oscuro se vuelve luz resplandeciente, una luz que toca el alma y nos eleva”.

Somos

“Ayer éramos cuando cruzamos el puente e iniciamos el camino, hoy ya somos y seguimos caminando, somos el camino y la vida a la vez, somos el corazón y el alma, somos la pendiente y el precipicio, somos el principio y el final, pero nunca podremos ser más porque ya lo somos todo”.

Paradoxa ad tempus

“Paradójicamente, el tiempo, en contra de su aparente dinamismo, es una sucesión de instantes fijos, pero por otro lado, cómo sabemos que el tiempo transcurre?…la única certeza, sin entrar en minucias cuánticas, es observando si se han producido cambios, por ejemplo, miramos el reloj y vemos que las agujas se han movido, no es que el reloj mida el tiempo, sino que cambia, se ha movido, según transcurre éste, salvo que el reloj esté estropeado, pero incluso así se las arregla para marcar la hora exacta dos veces al día, o no?”.

Tardes con vistas

“Tardes con vistas, de encuentros acostumbrados, de momentos infinitos; tardes con vistas al mundo de ayer, de recuerdos compartidos, de recuerdos solitarios también; tardes de sentarse y hablar, dejando que el sol caliente el rostro y el alma; de conversaciones sin interés, confesionarios de últimas voluntades, de asentimientos y negaciones, de susurros y miradas de soslayo; tardes contemplando el calendario que sabemos no se cumplirá, del que arrancamos las hojas con una sonrisa”