Camino pródigo

Cálzate las botas y al paso,
hasta el horizonte allá,
si no inicias el camino
no llegarás jamás.

Ahora te das cuenta
fijando la mirada,
que aquella línea final,
aquella línea lindera
se mueve a tu compás.

Por detrás no viene nadie,
a nadie dijiste que te marchabas,
que a buscarte ibas aquella tarde,
que te encontraste,
que solo un poco moriste,
salvaste lo que pudiste
y el resto dejaste.

Es el camino pródigo,
donde el tiempo prestado
junta extraños vecinos
para hacer el viaje a tu lado.

Tuberías

Nuestras vidas, todo uno, unas veces rectas, fuertes, de colores lustrosos, en privilegiada posición, otras ajadas, oxidadas, que se pueden romper por cualquier lado en cualquier momento, cubiertas de lo que fueron tonos vivos, ahora huellas que señalan el paso por malas circunstancias; y entre medias, vidas rotas, vidas que solo apreciamos si se acercan a nosotros, dejadas atrás con intencionada indiferencia, a las que falta apenas una pequeña pieza que las permita continuar, con qué poco se arreglaría tanto… Y todas juntas, que paradoja, tan diferentes y con objetivos tan dispares, en la misma dirección, pero con distintos sentidos.

Tu mar

Ya toca el sol las olas,
desde el puerto solo veo
nubes en un océano sin agua,
espuma de un mar seco
que me salpica la cara
como látigo de cuero;
la tarde renquea, tarda
en decidir cuándo marchar,
pidiendo la luna permiso
para encenderte un fanal;
y dices que eres real,
que lo eres porque te veo,
no sabes que mis ojos ya
no ven los luceros,
solo recuerdos de postal,
quejidos en blanco y negro,
para seguirte me quedo,
solo quiero ver tu mar.

Así como no recuerdas…

“Así como no recuerdas el inicio, sabrás cuando llegas al final, no hay aviso que lo preceda ni anuncio que puedas ver, de repente un muro blanco y una sola opción de atravesarlo, te paras dudando pero no está permitido quedarse, detrás de ti ya no hay nada, no hay camino por el que regresar, solo tú humilde pasarás…”

Jonsu

“Todos tenemos que cruzar la puerta tarde o temprano, encorvados por la carga que llevaremos en los hombros, con los pies llenos de barro, con el rostro vuelto hacia el interior, desnudos por fuera…y por dentro, la inmutable ley ya está firmada y publicada en el Diario de Jonsu…todos debemos someternos a su terapia sanadora y a la inevitable inaplicabilidad del tiempo, una vez traspasado el umbral comienza el tránsito, a veces en soledad, otras en compañía de rezagados revenants, un mundo nuevo, que no una vida, un viaje iniciático sin fin…”

El Árbol

«Existe un lugar desde donde todo comenzó, o finalizó, no tiene importancia porque el tiempo no lo define, un lugar más allá de nuestra vista, de nuestra conciencia, de nuestros sueños…un lugar primigenio e iniciático, que conecta el cielo con el inframundo, que encierra la vida y la muerte…aquí no se puede llegar cuando uno quiere, sino cuando uno lo necesita y, aún así, es un viaje arduo y duro, cuyas alforjas nos lastrarán enormemente, un viaje de aprendizaje para obtener el conocimiento, para al final ver nuestro yo esencial…yo no estoy preparado para este viaje, principalmente porque no sé si quiero iniciarlo, o no sé si lo necesito, tal vez por el temor a no llegar, a quedarme en el camino…es solo que, a veces, se oye su hipnótica llamada…»

Hay viajes que…

«Hay viajes que son solo de ida, viajes lentos con final acelerado, viajes personales e intransferibles, que se hacen en soledad, que se hacen en compañía pero solos, viajes apresurados para los que no hemos tenido tiempo de vestirnos mejor, llevamos lo que tenemos puesto y unos zapatos ajados, nos peinamos con los dedos y estiramos la ropa, ni siquiera llevamos la maleta…para qué?…está llena de vacíos y trastos inútiles…

…hace tanto tiempo de todo que parece que fue ayer, demasiado incluso para el cielo…

…hace mucho tiempo que te fuiste, demasiado incluso para el cielo…»

La vida misma

«Como la vida misma, unas veces recta y clara, otras sinuosa, sin poder ver más allá de nuestra nariz, unas veces libre de obstáculos y otras interrumpida, desviada o entorpecida por las circunstancias; a pesar de lo claro que parece el camino no es fácil seguirlo, es fácil tropezar…las huellas son claras, otros han pasado ya por ahí…»

Es difícil…

«Es difícil saber si vamos o venimos, sobre todo si no conocemos el punto de salida o llegada, esa no curiosidad provoca que nuestro tránsito se vea reducido a que nos lleven y nos traigan, y nosotros felices dejando hacer…»

No está claro…

«No está claro el camino a seguir, es fácil perderse, tropezar, no está claro donde comienza y donde termina, será cuestión de seguir caminando aunque nos lleve toda la vida…»