Lágrimas

“Lágrimas de frío, de miradas
que recuerdan deseos ayer
firmes, ayer eternos,
miradas entre hojas secas y luces
tristes, en el pasado ancladas,
voces que poco a poco apagan
gritos que solo tu puedes ver
en el rincón en que solíamos
recordar cuando amanece,
donde se enciende el alma.
Momentos que reposan en blancas
hornacinas, cumplido el pago fiel,
empapados de llantos,
de promesas para volver,
lágrimas de inocentes niños
que no pudimos contener.”

Tardes con vistas

«Tardes con vistas, de encuentros acostumbrados, de momentos infinitos; tardes con vistas al mundo de ayer, de recuerdos compartidos, de recuerdos solitarios también; tardes de sentarse y hablar, dejando que el sol caliente el rostro y el alma; de conversaciones sin interés, confesionarios de últimas voluntades, de asentimientos y negaciones, de susurros y miradas de soslayo; tardes contemplando el calendario que sabemos no se cumplirá, del que arrancamos las hojas con una sonrisa»

Tu alma

“No eres tú, no eres tú quién ha vuelto esta mañana, tu alma se quedó anoche en casa, esta mañana la he visto, y ella a mí, me ha mirado y ha hecho un pequeño gesto con la cabeza negando, un no lento y profundo…quise decir algo pero llegaste tu…cómo mirarte…cómo decirte…cómo…has dejado la puerta abierta al entrar, el frío se cuela en el interior y nos rodea, suave, meciéndonos, con caricias que estremecen, es temprano y tarde a la vez, no se puede volver a ser, tu alma lo sabe…pero tu no…tus ojos vacíos miran pero no ven, yo tampoco te veo ya, solo veo tu alma…tu alma que se quedó anoche conmigo…”

Excesos

«En estos días, además de los excesos habituales, llamémosles así, se producen otros que no pasan desapercibidos, son el exceso de hablar, se habla demasiado y sin pensar, con buena intención…si, pero demasiado, hablamos de todo y con todos…también hay un exceso de buenas intenciones y deseos, que ya sabemos que no vamos a cumplir por nuestra parte, y de la otra sabe dios…; hay exceso de promesas, una cosa es una buena intención, pero prometer es un paso más adelante que, en realidad, no pasa de ser otro simple deseo; hay más excesos, exceso de verse, de ayudarse, de consolarse, de quererse…palabras importantes, pero excesos que la más leve brisa se lleva antes que esa triste hoja seca…hay una maldita inercia que nos lleva a cometerlos, una especie de obligación que no llego a entender…en fin, me paso estos días con el freno puesto, por si acaso, aunque pisar el acelerador un poco tampoco viene mal para saber como estamos de mecánica…»

Bancos

«En todos los parques hay bancos que yo llamo «importantes», son aquellos que están en los mejores lugares, bien pintados y siempre limpios; pero no lejos de ellos están aquellos bancos que no pertenecen a ese grupo, el de los importantes, sino a otro grupo, los «invisibles», también conocidos como los «olvidados»…se caracterizan por recibir personas que vagan, nocturnas, irresponsables, excesivas…son bancos en los que la suerte no suele sentarse, pasa de largo, aunque hace como nosotros, miramos de soslayo porque hay algo que nos atrae, tal vez el morbo de esa cierta marginalidad…pero hacemos mirada al frente y los ignoramos con garbo…las mañanas suelen ser bastante tristes para ellos, su atención se retrasa en el tiempo, a veces demasiado tiempo, hasta que la noche se repite otra vez…»

Alma

«Parece…no, estoy seguro…mi alma se oscurece…hace tiempo que lo siento, creo que se acrecienta con el paso del tiempo, es una sensación como de frío que solo dura un instante, y a la que te acostumbras enseguida…eso es lo que más miedo me da…antes era una intuición, una sensación vaga, sugestión…pensaba…esta mañana, al levantarme, sentí su peso…así es, cada vez pesa más, cada vez es más difícil de llevar…lo curioso es que cada vez se hace más pequeña, como un pequeño agujero negro con su particular horizonte de sucesos, su punto de no retorno, a partir del cual no hay salvación posible…mi alma se oscurece, ya la siento más…y la noto menos…»

Historias de media tarde

«Ésas que se cuentan sin querer, que brotan de los labios por si solas…ésas que esperan al recuerdo, a las que no prestamos atención pero escuchamos…atemporales, sin fecha fija…monólogos a veces…muchas veces…que no se terminan para continuar mañana…historias a medias…»

Resolviendo el verano

«Está claro que el otoño se ha cómodamente instalado entre nosotros, los signos son evidentes, aumentan las hojas secas, la brisa es viento, la gente vespertina menudea…este otoño que existe gracias al verano, asimismo el invierno existirá gracias a que existe el otoño….no, no corráis tanto, la primavera no existe gracias al invierno, la primavera es el inicio de todo, de la luz, de la vida, del abrir los ojos…en la foto muestro el otoño seco, rancio, malhumorado, de mirada torva, de palabras cortantes, que nos hace llorar a veces, que nos deprime un poco y nos hace recordar otros momentos…ah, me retiro cortésmente, parece que llega doña melancolía…»

Lágrimas de sangre

«No todo en la vida tiene un sentido, las circunstancias nos golpean y zarandean con una osadía irracional, nada lo justifica, ni lo que hicimos, ni lo que vamos a hacer, la impotencia nos amordaza, cuando vienen mal dadas entrecerramos los ojos no queriendo ver, entonces lloramos algo parecido a lágrimas de sangre»

Ventanas

«Ventanas, que impunemente muestran el interior, exhibicionismo gratuito, facilitadoras de mórbidos deseos, reflejo de espectros silenciosos, de fantasmas que nos miran de frente, pasajes a oscuras cavernas, purgatorios vacíos…ventanas, dolientes olvidadas, de miserias contenidas…»