Aquellos puentes

Dónde están los viejos puentes, a dónde se fueron?, éstos modernos nos hacen cruzar demasiado rápido; aquéllos donde el pasar a otro lado confundía origen y destino, donde el tiempo y el puente eran la misma cosa, donde la gente advertía la hazaña, donde, por corto que fuera, no se veía el final, el puente era el viaje en sí mismo; a dónde se fueron aquellos puentes que nos hacían llegar, y al atardecer volver con reflejos dorados o tempranas nieves; la verdad es que se nos ha olvidado cómo se construyen, cómo pasar de la teoría a la práctica a la hora de tenderlos, ya solo ponemos piedras sin sentido.

Todo es pasado

Todo es pasado, toda nuestra vida se fue, 
el futuro no ha llegado 
y el presente es pasado inmediatamente, 
así que solo nos vemos si miramos atrás; 
es el eterno juez, ya que nada lo cambiará, 
no valen las excusas, está todo dicho y escrito, 
todo registrado en la eterna memoria del tiempo. 
Pero, a dónde se va el pasado? 
En qué lugar queda guardado? 
El día que lo descubra me alcanzaré hasta allí
y tal vez cambie alguna cosa, 
porque estoy seguro de que no se borra, 
registrado queda para respirar de él cuando se necesite, 
muchas de sus obras podemos verlas aún ahora; 
y aunque no lo veamos, si notamos su peso, 
un peso abrumador, un peso que todos llevamos 
con mayor o menor dignidad, 
al final todo será pasado, 
no hay futuro del no ser.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.

Somos

“Ayer éramos cuando cruzamos el puente e iniciamos el camino, hoy ya somos y seguimos caminando, somos el camino y la vida a la vez, somos el corazón y el alma, somos la pendiente y el precipicio, somos el principio y el final, pero nunca podremos ser más porque ya lo somos todo”.

Paradoxa ad tempus

“Paradójicamente, el tiempo, en contra de su aparente dinamismo, es una sucesión de instantes fijos, pero por otro lado, cómo sabemos que el tiempo transcurre?…la única certeza, sin entrar en minucias cuánticas, es observando si se han producido cambios, por ejemplo, miramos el reloj y vemos que las agujas se han movido, no es que el reloj mida el tiempo, sino que cambia, se ha movido, según transcurre éste, salvo que el reloj esté estropeado, pero incluso así se las arregla para marcar la hora exacta dos veces al día, o no?”.

Tardes con vistas

«Tardes con vistas, de encuentros acostumbrados, de momentos infinitos; tardes con vistas al mundo de ayer, de recuerdos compartidos, de recuerdos solitarios también; tardes de sentarse y hablar, dejando que el sol caliente el rostro y el alma; de conversaciones sin interés, confesionarios de últimas voluntades, de asentimientos y negaciones, de susurros y miradas de soslayo; tardes contemplando el calendario que sabemos no se cumplirá, del que arrancamos las hojas con una sonrisa»

Enredados

“Las cosas se complican sin remedio, está todo tan enredado que es imposible saber de qué hilo hay que tirar para desenredar la madeja, no basta con dos manos para apartar lo que sobra , ni siquiera dios puede dar claridad a esta maraña de pensamientos y sensaciones, tal vez, la solución, sea darle sentido, aunque no sea de nuestro gusto, en lugar de intentar atravesar la coraza para ver el interior, la asunción suele ser -tal vez deba ser-el primer paso para poder caminar después, las circunstancias son, no eligen cómo ser, tomemos distancia y observemos, apartemos un momento el yo subjetivo, la perspectiva señalará el camino.”

Nacer de la noche

Nacer de la noche, morir durante el día, largo y lento devenir, vivir el inmensurable espacio entre la oscuridad y la luz, extremos del mismo estadio que se fusionan el uno en el otro, sin diferencias, tan solo sutiles cambios de estado, tan sutiles como el momento en que pasamos de la vigilia al sueño, pareciera que esos momentos, esos puntos, sucedieran fuera del espacio y del tiempo, donde ni Cronos ni Eón gobiernan, donde todo es relativamente aceptable, donde se es y no se es a la vez.”

Ayer estuve aquí…

“Ayer estuve aquí descansando, con mi alma derrotada, suspirando, inhalando, recogiendo mis enseres, guardando los recuerdos, echando…la cancela,

ayer estuve aquí esperando, con mis manos llorosas, con mis ojos clamando,

ayer estuve aquí sentado demasiado tiempo… Dios!

¡qué larga se me hizo…la espera…!”