Cinexin

Así es ver el mundo dividido en trozos, no vemos su totalidad en ningún momento, tampoco somos conscientes de nuestra influencia, de nuestro paso, solo fragmentos de sombras, pequeños rastros a los que llamamos nuestra vida; menos mal que, en la antesala de la muerte, nos muestran nuestro deambular vital al completo proyectado con un Cinexin, con las pilas justas, eso si.

Tarde de verano

La tarde se cuela de través,
una luz brumosa de lenta marcha
ocupar su lugar;
soñando, un perro mueve las patas,
jugando a correr tras pelotas de colores
que caen delante de él.

La brisa mece ligeros recuerdos 
de niñez de niños 
que no se reconocen,
imágenes de personas cruzan borrosas,
tal que fotografías de larga exposición.

Por la penumbra huye el tiempo,
el tamiz es demasiado poroso,
espectros familiares silenciosos
como en un velatorio anticipado
me rien cuentos malos.

La tarde me lleva al trote,
soy un pasajero liviano de peso,
“I am a passenger,
and I ride and I ride”
asiente La Iguana despacio,
con gesto.

Sucede en una tarde cualquiera,
de cualquier verano.

Interior

“La belleza interior es, a menudo, oscura, con zonas difuminadas, incómoda incluso; la belleza interior, ya de por sí, es esquiva, se oculta y se disfraza. Llegar a ella supone un gran esfuerzo y, en ese caso, tratar de sacarla al exterior se convierte en una prueba de resistencia, el fracaso abunda pero, algunas veces, se consigue, entonces lo oscuro se vuelve luz resplandeciente, una luz que toca el alma y nos eleva”.

Remordimiento póstumo

“Cuando tú duermas, mi bella tenebrosa,

En el fondo de un mausoleo construido en mármol negro, Y cuando no tengas por alcoba y morada

Más que una bóveda lluviosa y una fosa vacía;

Cuando la piedra, oprimiendo tu pecho miedosa

Y tus caderas que atemperaba un deleitoso abandono, Impida a tu corazón latir y querer,

Y a tus pies correr su carrera aventurera,

La tumba, confidente de mi ensueño infinito

(Porque la tumba siempre interpretará al poeta),

Durante esas interminables noches de las que el sueño está proscripto,

Te dirá: “¿De qué te sirve, cortesana imperfecta,

No haber conocido lo que lloran los muertos?”

—Y el gusano roerá tu piel como un remordimiento.”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

Praesentia

Presencia:

  1. f. Asistencia personal, o estado de la persona que se halla delante de otra u otras o en el mismo sitio que ellas.
  2. f. Asistencia o estado de una cosa que se halla delante de otra u otras o en el mismo sitio que ellas.

“Es curioso que en ambas definiciones no aparezca la palabra físico

Tendemos a calificar la presencia como un estado físico, tangible, incluso hay quienes lo acotan a las personas; por supuesto que presencia como concepto trasciende el estado físico, abarcando incluso lo intangible.

Cuál de las presencias que aparecen el la fotografía es más notable?, cuál es más notoria, cuál está más presente?”

Zona oscura

“Vértigo de levantarse cada mañana, de ver la perspectiva del día que tienes por delante, de no ver las cosas claras, no hay día que no tenga su parte oscura, puede haber más o menos luz, pero siempre hay una zona en penumbra a la que nos da miedo entrar; sin embargo, debemos transitarla también, tenemos que hacerlo y, dependiendo de cómo lo hagamos, así saldremos de ella para continuar el diario viaje, unos darán pasos firmes con fuertes pisotones, otros deslizando el pie, produciendo apenas un susurro, otros se pondrán su particular capa de invisibilidad, otros…otros no entrarán en la zona oscura, y no seguirán camino, se quedarán en la luz amable y tranquilizadora del hoy, ojalá les dure mucho tiempo…”

Oscuros

“Pensamientos oscuros, o pensamientos que transcurren por sendas oscuras…tal vez un poco de ambos, cuando subrepticiamente se cuelan en tu mente por debajo de la fina capa de la consciencia…de repente nuestros ojos solo ven en blanco y negro, las imágenes se empiezan a alejar, como cambiar rápidamente la apertura de nuestro iris, sensación de vértigo, ya no nos sentimos seguros, poco a poco, también el miedo se va haciendo sitio, la realidad ha cambiado, es la nuestra, si, pero somos menos dueños de ella…lentamente, las neuronas de nuestro cerebro dejan de procesar la información y comienzan a establecer conexiones unidireccionales, obedecen otras órdenes, debemos darnos prisa, el bloqueo ha comenzado, tenemos que espabilar antes de que anochezca del todo, porque si llega la noche no habrá mañana, al menos no nuestro mañana…”

Abducción

“Son las seis de la mañana, me levanto con poco ánimo, con el poco ánimo de estos últimos días, me aseo, desayuno y…..son las nueve de la mañana…arqueo las cejas, miro a mi alrededor, pongo mueca de asombro-circunspección, y me pregunto donde se han ido las, aproximadamente, dos hora y media que faltan en mi consciencia; compruebo la hora en varios relojes, no vaya a ser que…pero no, o sí, faltan dos horas y media que se me han perdido, creo que para siempre, porque no creo poder recuperarlas, bueno, tampoco sé si quiero hacerlo, dado el ritmo de vida que llevo no puede haber pasado nada interesante o, mínimamente, memorable…el hecho es que faltan…

Digo yo que es como una especie de abducción, no de las ufológicas, claro, para qué querrían unos supuestos seres inteligentes (algo que me cuestiono, no ya de los seres humanos, sino de los extraterrestres si los hay y que, dado el caos terrestre y cósmico existente, parece que el mundo lo hubieran creado jugando a los dados) abducirme…pobres de ellos…pero, a lo que voy, si es algo que sucede sin mi intervención, sin mi consentimiento, seguramente provocado por alguna circunstancia exterior, ajena a mi…es una abducción, no? Lo llamo así por no llamarlo rapto, secuestro…no sé, que suena peor…abducción parece como más romántico-misterioso-películero…quién no ha deseado alguna vez ser el protagonista de una película?

Dicen que el tiempo es oro, bueno, con matices, muchos matices…pero casi que me da igual haber perdido unas horas, así el día transcurre más rápidamente, así llega antes la noche, y el sueño, el mejor momento, soñar, ahí soy libre, nada me roba el tiempo, nada me atrapa, nada me coacciona, soy yo y mi sueño…

…ya son las once de la mañana…ha sucedido otra vez…curiosa paradoja, tengo todo el tiempo del mundo y aún así me falta…”

Como pez en una pecera

“Me veo a mi mismo, y también a través de mi, veo, también, a través de las personas con las que me cruzo, es una sensación extraña más que sorprendente, me doy cuenta de que no veo la persona, su esencia, que solo veo la parte física, la menos importante, la más débil; veo que desaparecen a los pocos metros, y aparecen igualmente poco delante de mi, como si el mundo se hubiera reducido, estrechado, como si el espacio-tiempo apenas abarcara unos segundos hacia el futuro y el pasado, ese “más allá” ya no está a mi alcance, soy como un pez en una pecera…hoy está lloviendo, las gotas de lluvia, pocas, hacen un ruido tremendo, un estruendo que, como un mantra, me invade el pensamiento e impide ser consciente de lo poco que me era posible serlo, intento explorar el reflejo que aparece en el suelo, en los cristales, por poco que sea, tal vez encuentre un nuevo espacio en el que mirar, un espacio sin pérdidas, un espacio en el que encontrarnos y ser….”

Era, sobre todo…

“Era, sobre todo, en verano, cuando los plomos de los techados se fundían cuando aquellos grandes muros ennegrecidos en tristeza abundaban, cuando la canícula o el brumoso otoño,
irradiaban los cielos con su fuego monótono,

y hacían adormecer, en los esbeltos torreones,
los vocingleros gavilanes, terror de los blancos pichones; estación de ensueño, en que la musa se engancha durante un día entero al badajo de una campana;
donde la melancolía, al mediodía, cuando todo duerme, el mentón en la mano, al fondo del corredor,
—la pupila más negra y más azul que la de la Religiosa de la que cada uno sabe la historia obscena y dolorosa—, arrastra un pie fatigado por precoces molestias,
Y su frente humedece aún la languidez de sus noches.”

Las Flores del Mal

Baudelaire