Interior

“La belleza interior es, a menudo, oscura, con zonas difuminadas, incómoda incluso; la belleza interior, ya de por sí, es esquiva, se oculta y se disfraza. Llegar a ella supone un gran esfuerzo y, en ese caso, tratar de sacarla al exterior se convierte en una prueba de resistencia, el fracaso abunda pero, algunas veces, se consigue, entonces lo oscuro se vuelve luz resplandeciente, una luz que toca el alma y nos eleva”.

Nacer de la noche

Nacer de la noche, morir durante el día, largo y lento devenir, vivir el inmensurable espacio entre la oscuridad y la luz, extremos del mismo estadio que se fusionan el uno en el otro, sin diferencias, tan solo sutiles cambios de estado, tan sutiles como el momento en que pasamos de la vigilia al sueño, pareciera que esos momentos, esos puntos, sucedieran fuera del espacio y del tiempo, donde ni Cronos ni Eón gobiernan, donde todo es relativamente aceptable, donde se es y no se es a la vez.”

Purgatorio

“Cielos rotos, alrededores oscuros y espinosos, una mala invitación a pasar, una advertencia, un dantesco infierno suavizado, desesperanza, suave luz que no serena el ánimo, transformación del resto, pesadilla vívida, fe en que nuestras almas están lo suficientemente limpias, de lo contrario hemos llegado, ésta es la última etapa en la purificación de los elegidos.”

Jonsu

“Todos tenemos que cruzar la puerta tarde o temprano, encorvados por la carga que llevaremos en los hombros, con los pies llenos de barro, con el rostro vuelto hacia el interior, desnudos por fuera…y por dentro, la inmutable ley ya está firmada y publicada en el Diario de Jonsu…todos debemos someternos a su terapia sanadora y a la inevitable inaplicabilidad del tiempo, una vez traspasado el umbral comienza el tránsito, a veces en soledad, otras en compañía de rezagados revenants, un mundo nuevo, que no una vida, un viaje iniciático sin fin…”

La Señora

“Gritas, dejas de gritar, no te oyen, no te ven, tu cabeza se sacude en todas direcciones tratando de ver, buscando la solución, tu cuerpo se mueve en modo automático, el cerebro atávico ha tomado el control, alrededor todo se espesa, te rodea y te abraza poderosamente, ves como el aire se aleja de ti, tu alma bonita se debate en aguas oscuras, la señora ya viene, te habla despacio con palabras que ensordecen tu mente y te llenan de ecos viejos, la desesperación se vuelve larga espera y la pregunta se hace presente ”la vida…era esto?…tienes toda la eternidad para encontrar la respuesta…”

Zona oscura

“Vértigo de levantarse cada mañana, de ver la perspectiva del día que tienes por delante, de no ver las cosas claras, no hay día que no tenga su parte oscura, puede haber más o menos luz, pero siempre hay una zona en penumbra a la que nos da miedo entrar; sin embargo, debemos transitarla también, tenemos que hacerlo y, dependiendo de cómo lo hagamos, así saldremos de ella para continuar el diario viaje, unos darán pasos firmes con fuertes pisotones, otros deslizando el pie, produciendo apenas un susurro, otros se pondrán su particular capa de invisibilidad, otros…otros no entrarán en la zona oscura, y no seguirán camino, se quedarán en la luz amable y tranquilizadora del hoy, ojalá les dure mucho tiempo…”

Oscuros

“Pensamientos oscuros, o pensamientos que transcurren por sendas oscuras…tal vez un poco de ambos, cuando subrepticiamente se cuelan en tu mente por debajo de la fina capa de la consciencia…de repente nuestros ojos solo ven en blanco y negro, las imágenes se empiezan a alejar, como cambiar rápidamente la apertura de nuestro iris, sensación de vértigo, ya no nos sentimos seguros, poco a poco, también el miedo se va haciendo sitio, la realidad ha cambiado, es la nuestra, si, pero somos menos dueños de ella…lentamente, las neuronas de nuestro cerebro dejan de procesar la información y comienzan a establecer conexiones unidireccionales, obedecen otras órdenes, debemos darnos prisa, el bloqueo ha comenzado, tenemos que espabilar antes de que anochezca del todo, porque si llega la noche no habrá mañana, al menos no nuestro mañana…”

Abducción

“Son las seis de la mañana, me levanto con poco ánimo, con el poco ánimo de estos últimos días, me aseo, desayuno y…..son las nueve de la mañana…arqueo las cejas, miro a mi alrededor, pongo mueca de asombro-circunspección, y me pregunto donde se han ido las, aproximadamente, dos hora y media que faltan en mi consciencia; compruebo la hora en varios relojes, no vaya a ser que…pero no, o sí, faltan dos horas y media que se me han perdido, creo que para siempre, porque no creo poder recuperarlas, bueno, tampoco sé si quiero hacerlo, dado el ritmo de vida que llevo no puede haber pasado nada interesante o, mínimamente, memorable…el hecho es que faltan…

Digo yo que es como una especie de abducción, no de las ufológicas, claro, para qué querrían unos supuestos seres inteligentes (algo que me cuestiono, no ya de los seres humanos, sino de los extraterrestres si los hay y que, dado el caos terrestre y cósmico existente, parece que el mundo lo hubieran creado jugando a los dados) abducirme…pobres de ellos…pero, a lo que voy, si es algo que sucede sin mi intervención, sin mi consentimiento, seguramente provocado por alguna circunstancia exterior, ajena a mi…es una abducción, no? Lo llamo así por no llamarlo rapto, secuestro…no sé, que suena peor…abducción parece como más romántico-misterioso-películero…quién no ha deseado alguna vez ser el protagonista de una película?

Dicen que el tiempo es oro, bueno, con matices, muchos matices…pero casi que me da igual haber perdido unas horas, así el día transcurre más rápidamente, así llega antes la noche, y el sueño, el mejor momento, soñar, ahí soy libre, nada me roba el tiempo, nada me atrapa, nada me coacciona, soy yo y mi sueño…

…ya son las once de la mañana…ha sucedido otra vez…curiosa paradoja, tengo todo el tiempo del mundo y aún así me falta…”

Era, sobre todo…

“Era, sobre todo, en verano, cuando los plomos de los techados se fundían cuando aquellos grandes muros ennegrecidos en tristeza abundaban, cuando la canícula o el brumoso otoño,
irradiaban los cielos con su fuego monótono,

y hacían adormecer, en los esbeltos torreones,
los vocingleros gavilanes, terror de los blancos pichones; estación de ensueño, en que la musa se engancha durante un día entero al badajo de una campana;
donde la melancolía, al mediodía, cuando todo duerme, el mentón en la mano, al fondo del corredor,
—la pupila más negra y más azul que la de la Religiosa de la que cada uno sabe la historia obscena y dolorosa—, arrastra un pie fatigado por precoces molestias,
Y su frente humedece aún la languidez de sus noches.”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Silencio

“6 de la mañana, salgo de casa a pasear con mi perro, aún está oscuro, ni siquiera se vislumbra el amanecer, camino como un autómata por una senda prefijada, no veo a nadie pero mi cerebro pone en mis ojos una película de seres caminando en todas direcciones, me siento acompañado…

…en unos momentos, mi cuerpo empezará, como ha hecho estos días anteriores, a recoger información a través de mis sentidos, mi corazón acelerará sus latidos, empezaré a oír sonidos que no existen, de una sensación de desasosiego pasaré a otra de nerviosismo, un estado que solo desaparecerá cuando vuelva a casa…al principio me costaba asimilar y entender qué me pasaba, ahora ya lo sé, ya sé lo que me sucede, lo que ocurre o, mejor dicho, lo que no ocurre…es el silencio…”