Tuberías

Nuestras vidas, todo uno, unas veces rectas, fuertes, de colores lustrosos, en privilegiada posición, otras ajadas, oxidadas, que se pueden romper por cualquier lado en cualquier momento, cubiertas de lo que fueron tonos vivos, ahora huellas que señalan el paso por malas circunstancias; y entre medias, vidas rotas, vidas que solo apreciamos si se acercan a nosotros, dejadas atrás con intencionada indiferencia, a las que falta apenas una pequeña pieza que las permita continuar, con qué poco se arreglaría tanto… Y todas juntas, que paradoja, tan diferentes y con objetivos tan dispares, en la misma dirección, pero con distintos sentidos.

Figuras

“Algunas fuertes, recias, decididas, vigorosas,
otras vacías, sin presencia, apenas un relieve, 
así como caminamos todos los días, 
días mejores y días peores, 
pero una parte la ponemos nosotros
independientemente de cómo nos traten las circunstancias, 
no podemos modificar todo a nuestro gusto, 
pero sí podemos hacer más casi siempre. 
Estas figuras no dejarán nunca de caminar hacia adelante, 
deberíamos hacer un poco como ellas, 
agachar un poco la cabeza, subir los hombros, 
y en marcha, 
la inercia nos ayudará a echar a un lado 
lo que no nos sea conveniente, 
la decisión mantendrá el paso firme”.

Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.

Tardes con vistas

“Tardes con vistas, de encuentros acostumbrados, de momentos infinitos; tardes con vistas al mundo de ayer, de recuerdos compartidos, de recuerdos solitarios también; tardes de sentarse y hablar, dejando que el sol caliente el rostro y el alma; de conversaciones sin interés, confesionarios de últimas voluntades, de asentimientos y negaciones, de susurros y miradas de soslayo; tardes contemplando el calendario que sabemos no se cumplirá, del que arrancamos las hojas con una sonrisa”

Zona oscura

“Vértigo de levantarse cada mañana, de ver la perspectiva del día que tienes por delante, de no ver las cosas claras, no hay día que no tenga su parte oscura, puede haber más o menos luz, pero siempre hay una zona en penumbra a la que nos da miedo entrar; sin embargo, debemos transitarla también, tenemos que hacerlo y, dependiendo de cómo lo hagamos, así saldremos de ella para continuar el diario viaje, unos darán pasos firmes con fuertes pisotones, otros deslizando el pie, produciendo apenas un susurro, otros se pondrán su particular capa de invisibilidad, otros…otros no entrarán en la zona oscura, y no seguirán camino, se quedarán en la luz amable y tranquilizadora del hoy, ojalá les dure mucho tiempo…”

Como pez en una pecera

“Me veo a mi mismo, y también a través de mi, veo, también, a través de las personas con las que me cruzo, es una sensación extraña más que sorprendente, me doy cuenta de que no veo la persona, su esencia, que solo veo la parte física, la menos importante, la más débil; veo que desaparecen a los pocos metros, y aparecen igualmente poco delante de mi, como si el mundo se hubiera reducido, estrechado, como si el espacio-tiempo apenas abarcara unos segundos hacia el futuro y el pasado, ese “más allá” ya no está a mi alcance, soy como un pez en una pecera…hoy está lloviendo, las gotas de lluvia, pocas, hacen un ruido tremendo, un estruendo que, como un mantra, me invade el pensamiento e impide ser consciente de lo poco que me era posible serlo, intento explorar el reflejo que aparece en el suelo, en los cristales, por poco que sea, tal vez encuentre un nuevo espacio en el que mirar, un espacio sin pérdidas, un espacio en el que encontrarnos y ser….”

Silencio

“6 de la mañana, salgo de casa a pasear con mi perro, aún está oscuro, ni siquiera se vislumbra el amanecer, camino como un autómata por una senda prefijada, no veo a nadie pero mi cerebro pone en mis ojos una película de seres caminando en todas direcciones, me siento acompañado…

…en unos momentos, mi cuerpo empezará, como ha hecho estos días anteriores, a recoger información a través de mis sentidos, mi corazón acelerará sus latidos, empezaré a oír sonidos que no existen, de una sensación de desasosiego pasaré a otra de nerviosismo, un estado que solo desaparecerá cuando vuelva a casa…al principio me costaba asimilar y entender qué me pasaba, ahora ya lo sé, ya sé lo que me sucede, lo que ocurre o, mejor dicho, lo que no ocurre…es el silencio…”

Hay viajes que…

“Hay viajes que son solo de ida, viajes lentos con final acelerado, viajes personales e intransferibles, que se hacen en soledad, que se hacen en compañía pero solos, viajes apresurados para los que no hemos tenido tiempo de vestirnos mejor, llevamos lo que tenemos puesto y unos zapatos ajados, nos peinamos con los dedos y estiramos la ropa, ni siquiera llevamos la maleta…para qué?…está llena de vacíos y trastos inútiles…

…hace tanto tiempo de todo que parece que fue ayer, demasiado incluso para el cielo…

…hace mucho tiempo que te fuiste, demasiado incluso para el cielo…”

Excesos

“En estos días, además de los excesos habituales, llamémosles así, se producen otros que no pasan desapercibidos, son el exceso de hablar, se habla demasiado y sin pensar, con buena intención…si, pero demasiado, hablamos de todo y con todos…también hay un exceso de buenas intenciones y deseos, que ya sabemos que no vamos a cumplir por nuestra parte, y de la otra sabe dios…; hay exceso de promesas, una cosa es una buena intención, pero prometer es un paso más adelante que, en realidad, no pasa de ser otro simple deseo; hay más excesos, exceso de verse, de ayudarse, de consolarse, de quererse…palabras importantes, pero excesos que la más leve brisa se lleva antes que esa triste hoja seca…hay una maldita inercia que nos lleva a cometerlos, una especie de obligación que no llego a entender…en fin, me paso estos días con el freno puesto, por si acaso, aunque pisar el acelerador un poco tampoco viene mal para saber como estamos de mecánica…”

Silueta

“Silueta conocida, silueta desconocida…silueta que rompe la serie, silueta que ocupa (busca) su lugar…silueta habitual, silueta gris…silueta reposada, silueta incómoda dentro y fuera…silueta inmóvil, que ve, que siente, que ya no quiere sentir más…”