Aquella tarde

Aún recuerdo aquella tarde
de poner cartas sobre la mesa,
de decir todas esas cosas
que pueden no decirse nunca,
de sinceridad abrumadora y dolorosa,
de mal trago y peor resaca,
de mirada al suelo,
de recelo por si mientes,
de consuelo y alegría,
de confirmación y asentimiento,
de aceptación,
de besos y roces,
de abrazos y viejas cartas.
Cuánto hubo de cierto,
no sé,
si todo o algo suficiente,
no quiero saber,
fue aguardiente que bajó rajando
y sanando subió hasta los dientes,
aún la recuerdo, vaya tarde,
allí estábamos,
aquí estamos.

Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.

Tardes con vistas

«Tardes con vistas, de encuentros acostumbrados, de momentos infinitos; tardes con vistas al mundo de ayer, de recuerdos compartidos, de recuerdos solitarios también; tardes de sentarse y hablar, dejando que el sol caliente el rostro y el alma; de conversaciones sin interés, confesionarios de últimas voluntades, de asentimientos y negaciones, de susurros y miradas de soslayo; tardes contemplando el calendario que sabemos no se cumplirá, del que arrancamos las hojas con una sonrisa»

Cielos grises

“Cielos grises, visitas a la cruz, conversaciones con el gran ojo, conversaciones de conversos, ofrecimientos y promesas imposibles de cumplir, que no queremos cumplir, y con el rito cumplido nos quitamos la máscara, hemos descargado la culpa, la culpa la lleva otro, dormidos quedamos mientras esperamos que se abra el cielo prometido y se ilumine para nosotros…”

Tu alma

“No eres tú, no eres tú quién ha vuelto esta mañana, tu alma se quedó anoche en casa, esta mañana la he visto, y ella a mí, me ha mirado y ha hecho un pequeño gesto con la cabeza negando, un no lento y profundo…quise decir algo pero llegaste tu…cómo mirarte…cómo decirte…cómo…has dejado la puerta abierta al entrar, el frío se cuela en el interior y nos rodea, suave, meciéndonos, con caricias que estremecen, es temprano y tarde a la vez, no se puede volver a ser, tu alma lo sabe…pero tu no…tus ojos vacíos miran pero no ven, yo tampoco te veo ya, solo veo tu alma…tu alma que se quedó anoche conmigo…”

Excesos

«En estos días, además de los excesos habituales, llamémosles así, se producen otros que no pasan desapercibidos, son el exceso de hablar, se habla demasiado y sin pensar, con buena intención…si, pero demasiado, hablamos de todo y con todos…también hay un exceso de buenas intenciones y deseos, que ya sabemos que no vamos a cumplir por nuestra parte, y de la otra sabe dios…; hay exceso de promesas, una cosa es una buena intención, pero prometer es un paso más adelante que, en realidad, no pasa de ser otro simple deseo; hay más excesos, exceso de verse, de ayudarse, de consolarse, de quererse…palabras importantes, pero excesos que la más leve brisa se lleva antes que esa triste hoja seca…hay una maldita inercia que nos lleva a cometerlos, una especie de obligación que no llego a entender…en fin, me paso estos días con el freno puesto, por si acaso, aunque pisar el acelerador un poco tampoco viene mal para saber como estamos de mecánica…»

Malditas palabras

«Palabras que una vez se dijeron, que vuelven recurrentes, que no nos permiten olvidar, que se cobran un precio, que nos hicieron cambiar…palabras que ni el viento mas fuerte puede arrastrar, que nos golpean y escupen…palabras dichas, imaginadas, pensadas, con los ojos pronunciadas…malditas…»

Historias de media tarde

«Ésas que se cuentan sin querer, que brotan de los labios por si solas…ésas que esperan al recuerdo, a las que no prestamos atención pero escuchamos…atemporales, sin fecha fija…monólogos a veces…muchas veces…que no se terminan para continuar mañana…historias a medias…»

Ausencias

1020351

Estamos acostumbrados a mirar una fotografía, a mirar y a juzgar, atendiendo y contemplando lo que en ella se refleja, hablamos de edición, de enfoque, composición y exposición, de encuadre y de tercios pero, y en muchas de mis fotografías lo podréis ver, la parte fundamental, el protagonista absoluto, es lo que no se ve, en este caso las personas; esta fotografía no se puede interpretar sin las personas, su ausencia inspira y crea la imagen misma; tanto lo que está, como lo que no está, forman el todo…veamos y miremos…sobre todo miremos…

Cercanas compañías

«Cercanas compañías que no acompañan, que no nos escuchan, ni no nos oyen siquiera, que hacen que nos sintamos mas solos, compañías convencionales, diarias, siempre suyas, constantes en su no avanzar…»