Aquellos puentes

Dónde están los viejos puentes, a dónde se fueron?, éstos modernos nos hacen cruzar demasiado rápido; aquéllos donde el pasar a otro lado confundía origen y destino, donde el tiempo y el puente eran la misma cosa, donde la gente advertía la hazaña, donde, por corto que fuera, no se veía el final, el puente era el viaje en sí mismo; a dónde se fueron aquellos puentes que nos hacían llegar, y al atardecer volver con reflejos dorados o tempranas nieves; la verdad es que se nos ha olvidado cómo se construyen, cómo pasar de la teoría a la práctica a la hora de tenderlos, ya solo ponemos piedras sin sentido.

Camino pródigo

Cálzate las botas y al paso,
hasta el horizonte allá,
si no inicias el camino
no llegarás jamás.

Ahora te das cuenta
fijando la mirada,
que aquella línea final,
aquella línea lindera
se mueve a tu compás.

Por detrás no viene nadie,
a nadie dijiste que te marchabas,
que a buscarte ibas aquella tarde,
que te encontraste,
que solo un poco moriste,
salvaste lo que pudiste
y el resto dejaste.

Es el camino pródigo,
donde el tiempo prestado
junta extraños vecinos
para hacer el viaje a tu lado.

Tuberías

Nuestras vidas, todo uno, unas veces rectas, fuertes, de colores lustrosos, en privilegiada posición, otras ajadas, oxidadas, que se pueden romper por cualquier lado en cualquier momento, cubiertas de lo que fueron tonos vivos, ahora huellas que señalan el paso por malas circunstancias; y entre medias, vidas rotas, vidas que solo apreciamos si se acercan a nosotros, dejadas atrás con intencionada indiferencia, a las que falta apenas una pequeña pieza que las permita continuar, con qué poco se arreglaría tanto… Y todas juntas, que paradoja, tan diferentes y con objetivos tan dispares, en la misma dirección, pero con distintos sentidos.

Tu mar

Ya toca el sol las olas,
desde el puerto solo veo
nubes en un océano sin agua,
espuma de un mar seco
que me salpica la cara
como látigo de cuero;
la tarde renquea, tarda
en decidir cuándo marchar,
pidiendo la luna permiso
para encenderte un fanal;
y dices que eres real,
que lo eres porque te veo,
no sabes que mis ojos ya
no ven los luceros,
solo recuerdos de postal,
quejidos en blanco y negro,
para seguirte me quedo,
solo quiero ver tu mar.

Figuras

“Algunas fuertes, recias, decididas, vigorosas,
otras vacías, sin presencia, apenas un relieve, 
así como caminamos todos los días, 
días mejores y días peores, 
pero una parte la ponemos nosotros
independientemente de cómo nos traten las circunstancias, 
no podemos modificar todo a nuestro gusto, 
pero sí podemos hacer más casi siempre. 
Estas figuras no dejarán nunca de caminar hacia adelante, 
deberíamos hacer un poco como ellas, 
agachar un poco la cabeza, subir los hombros, 
y en marcha, 
la inercia nos ayudará a echar a un lado 
lo que no nos sea conveniente, 
la decisión mantendrá el paso firme”.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Somos

“Ayer éramos cuando cruzamos el puente e iniciamos el camino, hoy ya somos y seguimos caminando, somos el camino y la vida a la vez, somos el corazón y el alma, somos la pendiente y el precipicio, somos el principio y el final, pero nunca podremos ser más porque ya lo somos todo”.

Enredados

“Las cosas se complican sin remedio, está todo tan enredado que es imposible saber de qué hilo hay que tirar para desenredar la madeja, no basta con dos manos para apartar lo que sobra , ni siquiera dios puede dar claridad a esta maraña de pensamientos y sensaciones, tal vez, la solución, sea darle sentido, aunque no sea de nuestro gusto, en lugar de intentar atravesar la coraza para ver el interior, la asunción suele ser -tal vez deba ser-el primer paso para poder caminar después, las circunstancias son, no eligen cómo ser, tomemos distancia y observemos, apartemos un momento el yo subjetivo, la perspectiva señalará el camino.”

Nacer de la noche

Nacer de la noche, morir durante el día, largo y lento devenir, vivir el inmensurable espacio entre la oscuridad y la luz, extremos del mismo estadio que se fusionan el uno en el otro, sin diferencias, tan solo sutiles cambios de estado, tan sutiles como el momento en que pasamos de la vigilia al sueño, pareciera que esos momentos, esos puntos, sucedieran fuera del espacio y del tiempo, donde ni Cronos ni Eón gobiernan, donde todo es relativamente aceptable, donde se es y no se es a la vez.”