Intentar el día

Intentar el día al anochecer,
juntos los nervios, ligero temblor,
decir cuentos, mirar sonrisas,
olvidarlo todo, casi;
devolver las penas a su sitio,
cerrar con llave, candado y cadena,
la gloria que entra por los pies,
cantares que me llevan;
estirar, expandir, extender,
y con las piernas y los brazos,
volar,
guardar, recoger, retener,
a los sueños y los que sueñan,
velar.
Redobles y festejos,
neones y guirnaldas,
veo la tristeza tan lejos,
que no me alcance la mañana.

Figuras

“Algunas fuertes, recias, decididas, vigorosas,
otras vacías, sin presencia, apenas un relieve, 
así como caminamos todos los días, 
días mejores y días peores, 
pero una parte la ponemos nosotros
independientemente de cómo nos traten las circunstancias, 
no podemos modificar todo a nuestro gusto, 
pero sí podemos hacer más casi siempre. 
Estas figuras no dejarán nunca de caminar hacia adelante, 
deberíamos hacer un poco como ellas, 
agachar un poco la cabeza, subir los hombros, 
y en marcha, 
la inercia nos ayudará a echar a un lado 
lo que no nos sea conveniente, 
la decisión mantendrá el paso firme”.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Deshojar

“A veces me pregunto cómo ha llegado el mundo a estar como está ahora, porqué no es todo flores en lugar de tanta muerte y destrucción, cómo es que los humanos, si la Tierra fué una gran flor al inicio, jugamos a deshojar la margarita, cómo somos tan ingenuos de pensar que lo dominamos todo, mucho me temo que Gaia, su conciencia planetaria, al final de ese deshojar, no nos va a querer”

Rincón

“Algo que, pienso, nos falta hoy en día, con toda esta situación de pandemia y sus efectos en la economía, que ha de por sí no es muy boyante, es un toque zen en nuestra acelerada actividad social moderna, estar más en armonía con nuestro entorno, o modificar el entorno para acceder a ello, tampoco tenemos que aceptar per se todo lo que nos ofrecen como si de un dogma se tratara; tenemos que buscar o construir nuestro rincón de pensar, ese lugar al que acudir a buscarnos a nosotros mismos y, si es posible, encontrarnos, ser en definitiva”

Interior

“La belleza interior es, a menudo, oscura, con zonas difuminadas, incómoda incluso; la belleza interior, ya de por sí, es esquiva, se oculta y se disfraza. Llegar a ella supone un gran esfuerzo y, en ese caso, tratar de sacarla al exterior se convierte en una prueba de resistencia, el fracaso abunda pero, algunas veces, se consigue, entonces lo oscuro se vuelve luz resplandeciente, una luz que toca el alma y nos eleva”.

Cielos grises

“Cielos grises, visitas a la cruz, conversaciones con el gran ojo, conversaciones de conversos, ofrecimientos y promesas imposibles de cumplir, que no queremos cumplir, y con el rito cumplido nos quitamos la máscara, hemos descargado la culpa, la culpa la lleva otro, dormidos quedamos mientras esperamos que se abra el cielo prometido y se ilumine para nosotros…”

Oscuros

“Pensamientos oscuros, o pensamientos que transcurren por sendas oscuras…tal vez un poco de ambos, cuando subrepticiamente se cuelan en tu mente por debajo de la fina capa de la consciencia…de repente nuestros ojos solo ven en blanco y negro, las imágenes se empiezan a alejar, como cambiar rápidamente la apertura de nuestro iris, sensación de vértigo, ya no nos sentimos seguros, poco a poco, también el miedo se va haciendo sitio, la realidad ha cambiado, es la nuestra, si, pero somos menos dueños de ella…lentamente, las neuronas de nuestro cerebro dejan de procesar la información y comienzan a establecer conexiones unidireccionales, obedecen otras órdenes, debemos darnos prisa, el bloqueo ha comenzado, tenemos que espabilar antes de que anochezca del todo, porque si llega la noche no habrá mañana, al menos no nuestro mañana…”

Horizontes

«Horizontes cercanos, horizontes de ahora, provisionales, de mirar de cerca con gafas progresivas, horizontes transversales, sin fondo, de superar en un par de pasos….horizontes personales, justificados, injustificables, horizontes míseros y vergonzosos, horizontes limitados, auto-limitados y tristes…muy tristes…la vida está más allá, la vida a cambio de una zancada mal dada…un poco de por favor, oiga…y trascienda usted….»

Como pez en una pecera

«Me veo a mi mismo, y también a través de mi, veo, también, a través de las personas con las que me cruzo, es una sensación extraña más que sorprendente, me doy cuenta de que no veo la persona, su esencia, que solo veo la parte física, la menos importante, la más débil; veo que desaparecen a los pocos metros, y aparecen igualmente poco delante de mi, como si el mundo se hubiera reducido, estrechado, como si el espacio-tiempo apenas abarcara unos segundos hacia el futuro y el pasado, ese «más allá» ya no está a mi alcance, soy como un pez en una pecera…hoy está lloviendo, las gotas de lluvia, pocas, hacen un ruido tremendo, un estruendo que, como un mantra, me invade el pensamiento e impide ser consciente de lo poco que me era posible serlo, intento explorar el reflejo que aparece en el suelo, en los cristales, por poco que sea, tal vez encuentre un nuevo espacio en el que mirar, un espacio sin pérdidas, un espacio en el que encontrarnos y ser….»