Camino pródigo

Cálzate las botas y al paso,
hasta el horizonte allá,
si no inicias el camino
no llegarás jamás.

Ahora te das cuenta
fijando la mirada,
que aquella línea final,
aquella línea lindera
se mueve a tu compás.

Por detrás no viene nadie,
a nadie dijiste que te marchabas,
que a buscarte ibas aquella tarde,
que te encontraste,
que solo un poco moriste,
salvaste lo que pudiste
y el resto dejaste.

Es el camino pródigo,
donde el tiempo prestado
junta extraños vecinos
para hacer el viaje a tu lado.