El bosque

A veces, un árbol, o varios, nos impiden ver el bosque, unas veces son árboles que crecen silvestres, otras fueron plantados por otros, y otras, aún siendo pocas, y por desgracia, somos nosotros los que los ponemos ahí; no nos sirve con ponernos un velo delante de los ojos, ya ponemos un árbol entero con tal de no ver el bosque, que felices estamos contemplando nuestro árbol, que plácidamente, ignorantes, vivimos… el bosque sigue existiendo pese a nuestros patéticos actos y, no olvidemos, que seguimos quedándonos fuera del bosque.