La maldición

De ojos ciega despertarás,
con las manos vueltas,
la cruz a cuestas
y los dientes rotos;
quemados ya los votos
desde dentro arderás,
y los nuevos salmos
clamarán los locos:

!Bendita tu eres, maldita serás¡
!Bendita tu eres, maldita serás¡