Aún recuerdo aquella tarde
de poner cartas sobre la mesa,
de decir todas esas cosas
que pueden no decirse nunca,
de sinceridad abrumadora y dolorosa,
de mal trago y peor resaca,
de mirada al suelo,
de recelo por si mientes,
de consuelo y alegría,
de confirmación y asentimiento,
de aceptación,
de besos y roces,
de abrazos y viejas cartas.
Cuánto hubo de cierto,
no sé,
si todo o algo suficiente,
no quiero saber,
fue aguardiente que bajó rajando
y sanando subió hasta los dientes,
aún la recuerdo, vaya tarde,
allí estábamos,
aquí estamos.

2 comentarios en “Aquella tarde

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