Es lo que tiene

Es lo que tiene,
en mi poesía no hay magia,
las palabras dicen
pero les falta savia,
se mezclan, se aparean,
pero este viaje se altera
cada vez que una letra
se planta y no avanza;
ya quisiera yo regresar
alguna vez de este
periplo,
odisea,
aventura,
o lo que sea,
!como si volver de los viajes
se pudiera¡, decía
Manolo García.

Todo es pasado

Todo es pasado, toda nuestra vida se fue, 
el futuro no ha llegado 
y el presente es pasado inmediatamente, 
así que solo nos vemos si miramos atrás; 
es el eterno juez, ya que nada lo cambiará, 
no valen las excusas, está todo dicho y escrito, 
todo registrado en la eterna memoria del tiempo. 
Pero, a dónde se va el pasado? 
En qué lugar queda guardado? 
El día que lo descubra me alcanzaré hasta allí
y tal vez cambie alguna cosa, 
porque estoy seguro de que no se borra, 
registrado queda para respirar de él cuando se necesite, 
muchas de sus obras podemos verlas aún ahora; 
y aunque no lo veamos, si notamos su peso, 
un peso abrumador, un peso que todos llevamos 
con mayor o menor dignidad, 
al final todo será pasado, 
no hay futuro del no ser.

Aquella tarde

Aún recuerdo aquella tarde
de poner cartas sobre la mesa,
de decir todas esas cosas
que pueden no decirse nunca,
de sinceridad abrumadora y dolorosa,
de mal trago y peor resaca,
de mirada al suelo,
de recelo por si mientes,
de consuelo y alegría,
de confirmación y asentimiento,
de aceptación,
de besos y roces,
de abrazos y viejas cartas.
Cuánto hubo de cierto,
no sé,
si todo o algo suficiente,
no quiero saber,
fue aguardiente que bajó rajando
y sanando subió hasta los dientes,
aún la recuerdo, vaya tarde,
allí estábamos,
aquí estamos.

Y mientras tanto…

Y mientras tanto, giramos 
como una peonza sobre un eje 
que somos nosotros mismos, ahí estamos, 
creyendo que somos el centro de todo, 
que lo demás gira a nuestro alrededor 
cuando es al revés, basta que paremos un momento, 
descubriremos otra realidad. 
Unos dirán que no es real, 
que es una fantasía, 
pero incluso la fantasía es real 
por existir ella misma. 
No nos dejemos llevar por lo que vemos y sentimos, 
es importante, 
debemos separarnos un poco y mirar
de otro modo, basta mirarse las manos 
para saber si estamos soñando, 
si las vemos un sueño no es.

Cobardes

“La mañana transcurre en modo automático, 
y yo me deslizo en ella dejándome llevar, 
me aseguro mirando el reloj, 
en efecto, 
las manecillas se mueven, 
el tiempo no es el tiempo, 
el tiempo no existe, lo hemos inventado 
nosotros para dar sentido 
a lo que sucede a nuestro alrededor, 
todos esos cambios a los que no queremos 
buscar causa ni explicación, 
lo hemos llamado tiempo y listo, 
cobardes…”

Lágrimas

“Lágrimas de frío, de miradas
que recuerdan deseos ayer
firmes, ayer eternos,
miradas entre hojas secas y luces
tristes, en el pasado ancladas,
voces que poco a poco apagan
gritos que solo tu puedes ver
en el rincón en que solíamos
recordar cuando amanece,
donde se enciende el alma.
Momentos que reposan en blancas
hornacinas, cumplido el pago fiel,
empapados de llantos,
de promesas para volver,
lágrimas de inocentes niños
que no pudimos contener.”

Deshojar

“A veces me pregunto cómo ha llegado el mundo a estar como está ahora, porqué no es todo flores en lugar de tanta muerte y destrucción, cómo es que los humanos, si la Tierra fué una gran flor al inicio, jugamos a deshojar la margarita, cómo somos tan ingenuos de pensar que lo dominamos todo, mucho me temo que Gaia, su conciencia planetaria, al final de ese deshojar, no nos va a querer”

Rincón

“Algo que, pienso, nos falta hoy en día, con toda esta situación de pandemia y sus efectos en la economía, que ha de por sí no es muy boyante, es un toque zen en nuestra acelerada actividad social moderna, estar más en armonía con nuestro entorno, o modificar el entorno para acceder a ello, tampoco tenemos que aceptar per se todo lo que nos ofrecen como si de un dogma se tratara; tenemos que buscar o construir nuestro rincón de pensar, ese lugar al que acudir a buscarnos a nosotros mismos y, si es posible, encontrarnos, ser en definitiva”

Café a tres

“Tardes de calor y sombra de avellanos, de charlas distendidas mecidas por la débil brisa, un rincón cercano y apartado a la vez, dejando que nuestra mente proporcione las palabras que no llegamos a pronunciar conscientemente, de debates por momentos polarizados, en los que, de no haber acuerdo tampoco habrá empate, tardes en las que el tiempo transcurre a la velocidad de la naturaleza, en las que el espíritu recarga su batería, tardes en las que descalzos, como una eléctrica toma a tierra, descargamos los malos sentimientos”.