Tu alma

“No eres tú, no eres tú quién ha vuelto esta mañana, tu alma se quedó anoche en casa, esta mañana la he visto, y ella a mí, me ha mirado y ha hecho un pequeño gesto con la cabeza negando, un no lento y profundo…quise decir algo pero llegaste tu…cómo mirarte…cómo decirte…cómo…has dejado la puerta abierta al entrar, el frío se cuela en el interior y nos rodea, suave, meciéndonos, con caricias que estremecen, es temprano y tarde a la vez, no se puede volver a ser, tu alma lo sabe…pero tu no…tus ojos vacíos miran pero no ven, yo tampoco te veo ya, solo veo tu alma…tu alma que se quedó anoche conmigo…”

Oscuros

“Pensamientos oscuros, o pensamientos que transcurren por sendas oscuras…tal vez un poco de ambos, cuando subrepticiamente se cuelan en tu mente por debajo de la fina capa de la consciencia…de repente nuestros ojos solo ven en blanco y negro, las imágenes se empiezan a alejar, como cambiar rápidamente la apertura de nuestro iris, sensación de vértigo, ya no nos sentimos seguros, poco a poco, también el miedo se va haciendo sitio, la realidad ha cambiado, es la nuestra, si, pero somos menos dueños de ella…lentamente, las neuronas de nuestro cerebro dejan de procesar la información y comienzan a establecer conexiones unidireccionales, obedecen otras órdenes, debemos darnos prisa, el bloqueo ha comenzado, tenemos que espabilar antes de que anochezca del todo, porque si llega la noche no habrá mañana, al menos no nuestro mañana…”

Horizontes

«Horizontes cercanos, horizontes de ahora, provisionales, de mirar de cerca con gafas progresivas, horizontes transversales, sin fondo, de superar en un par de pasos….horizontes personales, justificados, injustificables, horizontes míseros y vergonzosos, horizontes limitados, auto-limitados y tristes…muy tristes…la vida está más allá, la vida a cambio de una zancada mal dada…un poco de por favor, oiga…y trascienda usted….»

Abducción

“Son las seis de la mañana, me levanto con poco ánimo, con el poco ánimo de estos últimos días, me aseo, desayuno y…..son las nueve de la mañana…arqueo las cejas, miro a mi alrededor, pongo mueca de asombro-circunspección, y me pregunto donde se han ido las, aproximadamente, dos hora y media que faltan en mi consciencia; compruebo la hora en varios relojes, no vaya a ser que…pero no, o sí, faltan dos horas y media que se me han perdido, creo que para siempre, porque no creo poder recuperarlas, bueno, tampoco sé si quiero hacerlo, dado el ritmo de vida que llevo no puede haber pasado nada interesante o, mínimamente, memorable…el hecho es que faltan…

Digo yo que es como una especie de abducción, no de las ufológicas, claro, para qué querrían unos supuestos seres inteligentes (algo que me cuestiono, no ya de los seres humanos, sino de los extraterrestres si los hay y que, dado el caos terrestre y cósmico existente, parece que el mundo lo hubieran creado jugando a los dados) abducirme…pobres de ellos…pero, a lo que voy, si es algo que sucede sin mi intervención, sin mi consentimiento, seguramente provocado por alguna circunstancia exterior, ajena a mi…es una abducción, no? Lo llamo así por no llamarlo rapto, secuestro…no sé, que suena peor…abducción parece como más romántico-misterioso-películero…quién no ha deseado alguna vez ser el protagonista de una película?

Dicen que el tiempo es oro, bueno, con matices, muchos matices…pero casi que me da igual haber perdido unas horas, así el día transcurre más rápidamente, así llega antes la noche, y el sueño, el mejor momento, soñar, ahí soy libre, nada me roba el tiempo, nada me atrapa, nada me coacciona, soy yo y mi sueño…

…ya son las once de la mañana…ha sucedido otra vez…curiosa paradoja, tengo todo el tiempo del mundo y aún así me falta…”

Como pez en una pecera

«Me veo a mi mismo, y también a través de mi, veo, también, a través de las personas con las que me cruzo, es una sensación extraña más que sorprendente, me doy cuenta de que no veo la persona, su esencia, que solo veo la parte física, la menos importante, la más débil; veo que desaparecen a los pocos metros, y aparecen igualmente poco delante de mi, como si el mundo se hubiera reducido, estrechado, como si el espacio-tiempo apenas abarcara unos segundos hacia el futuro y el pasado, ese «más allá» ya no está a mi alcance, soy como un pez en una pecera…hoy está lloviendo, las gotas de lluvia, pocas, hacen un ruido tremendo, un estruendo que, como un mantra, me invade el pensamiento e impide ser consciente de lo poco que me era posible serlo, intento explorar el reflejo que aparece en el suelo, en los cristales, por poco que sea, tal vez encuentre un nuevo espacio en el que mirar, un espacio sin pérdidas, un espacio en el que encontrarnos y ser….»

Era, sobre todo…

«Era, sobre todo, en verano, cuando los plomos de los techados se fundían cuando aquellos grandes muros ennegrecidos en tristeza abundaban, cuando la canícula o el brumoso otoño,
irradiaban los cielos con su fuego monótono,

y hacían adormecer, en los esbeltos torreones,
los vocingleros gavilanes, terror de los blancos pichones; estación de ensueño, en que la musa se engancha durante un día entero al badajo de una campana;
donde la melancolía, al mediodía, cuando todo duerme, el mentón en la mano, al fondo del corredor,
—la pupila más negra y más azul que la de la Religiosa de la que cada uno sabe la historia obscena y dolorosa—, arrastra un pie fatigado por precoces molestias,
Y su frente humedece aún la languidez de sus noches.»

Las Flores del Mal

Baudelaire

Silencio

«6 de la mañana, salgo de casa a pasear con mi perro, aún está oscuro, ni siquiera se vislumbra el amanecer, camino como un autómata por una senda prefijada, no veo a nadie pero mi cerebro pone en mis ojos una película de seres caminando en todas direcciones, me siento acompañado…

…en unos momentos, mi cuerpo empezará, como ha hecho estos días anteriores, a recoger información a través de mis sentidos, mi corazón acelerará sus latidos, empezaré a oír sonidos que no existen, de una sensación de desasosiego pasaré a otra de nerviosismo, un estado que solo desaparecerá cuando vuelva a casa…al principio me costaba asimilar y entender qué me pasaba, ahora ya lo sé, ya sé lo que me sucede, lo que ocurre o, mejor dicho, lo que no ocurre…es el silencio…»

Ver más allá…

«Ver más allá, abrir nuestro campo de visión, ese campo acotado ahora mismo, tan cerrado y encajonado por las circunstancias que nos acogota y sume en una desesperante existencia, la incertidumbre y el miedo se acrecienta por lo que vemos a nuestro alrededor…de eso se trata, de expandir el «alrededor», de expandir y observar, darnos un momento, un respiro…como en la fotografía, suciedad, trastos en anárquica sucesión, una viñeta que no permite ver los bordes con claridad, lo aparentemente indeseable y caótico también, en otros momentos, es capaz de producir belleza y placer, el agua que brota de esas bocas se mueve al compas de mágicas notas musicales, crea bailes y ritmos que, acompañados de un arcoíris de colores brillantes, absorben y maravillan nuestros sentidos…no dejemos…mejor dicho, no permitamos que nos pongan orejeras, no permitamos que nos cubran la vista con velos, abramos el encuadre y disfrutemos de la belleza y la esperanza que siguen ahí, esperando ser (re)descubiertas…»