«EN LAS SENDAS NO HOLLADAS»

«En las sendas no holladas.
En los sembrados al margen de las represas, Huyendo de la vida vana,

De todas las normas hasta hoy proclamadas, de los placeres beneficios, conformidades,
De todo cuanto ofrendé para salvar mi alma,
Diáfanas ahora para mí las normas no proclamadas aún, tan diáfanas como mi alma,

Cual el alma del hombre, yo hablo para regocijo de los camaradas, Aquí estoy solo, frente a la estridencia del mundo,
Altisonante y hablando aquí con aromáticas palabras,
Sin rubor alguno (pues que en este lugar apartado puedo

dar respuestas que nadie osaría),
Fortalecido por la vida que en mí a manifestarse no se atreve y que, sin embargo, palpita,
Resuelto hoy a no cantar otros cantos que los del másculo afecto,
Proyectándolos a lo largo de esta vida sustancial,
Legando desde aquí tipos de atlético amor,
En el atardecer de este delicioso setiembre, en mis cuarenta y un años,
Procedo para todos los que son o han sido jóvenes,
Confío el secreto de mis noches y días,
Celebro la necesidad de los camaradas.»

Hojas de Hierba

WALT WHITMAN

Distopía

«Una distopía, o antiutopía, es una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Las distopías a menudo se caracterizan por la deshumanización, los gobiernos tiránicos, los desastres ambientales u otras características asociadas con un declive cataclísmico de la sociedad.»

«Esa es la visión que tenemos hoy día al salir a la calle, que vivimos una situación distópica, no creo necesario describirla, tenemos conciencia de sobra sobre ella; lo que me sorprende, o mejor dicho, me perturba, es lo rápido que ha sucedido todo, apenas hace un mes vivíamos de una manera de la que poco queda ahora, estamos en shock, casi no creemos en nuestros sentidos; si hace un mes nos dicen que vamos a estar confinados en casa, con tantas restricciones, hubiéramos dicho que era un loco quien nos hablaba, nuestro pequeño mundo ha perdido el color, se ha desdibujado y apenas quedan trazos, solo el tiempo dirá cuando podrá recuperar el color, nada volverá a ser igual, nos recuperaremos y seremos más fuertes, si, pero a qué precio…

Nuestra tarea inmediata es resistir, proteger y protegernos, combatir…el camino es destruir la distopía.»

Se echa la tarde…

«Se echa la tarde encima, el tiempo se sitúa ahora en ese interludio entre la luz y la oscuridad, entre luces que ya no iluminan, que poco a poco perfilan las sombras…es ese momento del día en que el reloj se para, la mente se vacía y las imágenes pasan de los ojos al cerebro sin filtro alguno, el cuerpo no responde a los pocos estímulos del ambiente, no hay ruidos ni voces, ni sentidos ni pensamientos…en ese momento las leyes físicas poco importan, no nos afecta la gravedad, no ocupamos lugar físico alguno, se pueden vislumbrar otras versiones de nuestro entorno, perdemos física pero no esencia, de hecho, la esencia aumenta, entramos y salimos en un mini universo, un universo propio, íntimo…aprovechad ese momento antes de que se desvanezca…es real…»

Mañana

«Sigo dándole vueltas a la cabeza, resuelvo caminar hacia atrás y, con paso firme, recuperar el tiempo y la posición, ajusto el cinturón y echo los hombros hacia atrás, avanzo…mis pensamientos abren camino y las palabras me azotan el rostro, la lucha es dura pero sigo hacia adelante…cuando la falta de luz empieza a nublar mi vista aprieto los músculos, sujeto con fuerza mi mente y mantengo el empeño, todavía es posible un poco más…

…ya está oscuro y es momento de parar, de descansar, no ha sido un mal día después de todo, ya me contarás si ha merecido la pena, pero dímelo mañana…que mañana será otro día…»

El final de la jornada

El Final de la Jornada

«Bajo una luz descolorida
Corre, danza y se tuerce sin razón La Vida, impudente y vocinglera, así, en cuanto en el horizonte

La noche voluptuosa sube, sosegándolo todo, hasta el hambre, borrándolo todo, hasta la vergüenza, El Poeta se dice: ¡»Finalmente»!

Mi espíritu, como mis vértebras,
Implora ardiente el reposo;
El corazón lleno de pensamientos fúnebres,

Voy a tenderme de espaldas envolviéndome en vuestros cortinados, «¡Oh, refrescantes tinieblas!»

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

El invierno se alarga…

«Parece que el invierno se alarga, los rayos del sol apenas pueden con la oscuridad presente, el horizonte está cubierto de brumas impenetrables, no se acierta a adivinar qué hay más allá; caminamos con prisa, con urgencia, metemos las manos en los bolsillos y agachamos la cabeza, no nos miramos al pasar, solo queremos llegar a casa y encender la luz, una sola vela nos reconforta…

El cielo está oscuro, gris, se intuye que la luz tardará en llegar…parece que el invierno se alarga, pero siempre hubo una primavera tras él…»