“Tarde tranquila, tarde de reloj lento, sin apenas haber caminado me siento en mi rincón, donde hace sol un rato, al siguiente la sombra, donde me invade esa bendita somnolencia que hace que todo se desvanezca dulcemente; el corazón se acompasa al segundero, veo la gente pasar como en una película, pero no se queda como en la vida, solo me queda mi rincón, el reloj, no necesito nada más…”

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