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«La noche se apaciguaba como en un claustro,
Y mis ojos en la oscuridad barruntaban tus pupilas, Y yo bebía tu aliento, ¡oh dulzura! ¡oh veneno!
Y tus pies se adormecían en mis manos fraternales. La noche se apaciguaba como en un claustro»

 

Las Flores del Mal

Baudelaire

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